jueves, 23 de noviembre de 2006

Che, Jesús

La noche oscura cubre la ciudad, una metrópoli que se cae sobre los hombros de la gente, con su cemento aplasta las miserias y deja en los recuerdos la fuerza de los pueblos...
Allí esta el sufrido hombre de barbas grises por el tiempo, cubierto de mundo y de calle, con tan solo un manto aireado, un negro cielo a sus espaldas y un libro, el libro de sus miserias, el libro de sus historias, el libro, su vida entera...
El cuerpo arrastra por la senda de la incertidumbre, pensando en el próximo minuto que le tocará vivir, descubre en los ojos de la gente la desesperación y el desarraigo, pero también le duele ver la miseria interna, peor que la externa en estos días...
Piensa, si, piensa que él es libre, pero sus entrañas le dicen que la libertad es solo para los poderosos, para los gigantes devoradores de pueblos...
Es el único ser que ve la destrucción del planeta, que sufre con las pequeñas cosas y no escucha nada mas que el llanto de las ciudades que transita con sus pies descalzos y sus nubes de dolor...
No tiene alma, ni siquiera cuerpo, sus entrañas se ven a través de sus ropas rasgadas y eternas...
Sufre la soledad de todo hombre y la sufre en su eternidad, a través del duro destino se lamenta de su obra, trata de renegar la verdad y creer que todo es irreal, que es la cruel pesadilla del ser humano, o es el castigo por jugar a Dios mortal...
Enmarañados sus cabellos desafían al viento, al sol, y al tiempo que sanará sus heridas...
Sus manos tienen la ley de Dios, y sus pies sangran por el sinuoso camino hacia la eterna salvación...
No es el Cristo redentor, es solo el alma de un guerrero que aun no puede llagar el paraíso, porque su obra aun esta en pie, es el alma de los pueblos, es conciencia entre las nubes, es quien nunca será un santo, pero santificado es, es orgullo y es verdad, es bravura entre la lluvia que golpea el suelo con su furia, con su espíritu, con su fusil libertador...

1 comentario:

JorgeDiaz dijo...

Me parece una visión tuya muy interesante de la destrucción del ser y la supervivencia física. Los dos mundos: interno y externo, en su lucha taótica.
Sí taótica: el bien, el mal, la verdad, la mentira. Las leyes del universo sintetizadas en un solo hombre.
Muy bien.
JD