jueves, 23 de noviembre de 2006

Mil veces perdón

Amor, voy a tratar de ser lo más sincero posible, y escribir lo más bello que pueda en esta noche, tu conciencia se lo merece, tu futuro que yo no permití se lo merece, tu nombre que da vueltas en mi mente se lo merece, tu alma inocente se lo merece también. El que no merece tal belleza soy yo, el cruel, el terrible, el doliente, y con justa razón, con harta culpa, con penar eterno... las lágrimas quizás nublen mi visión, y no sepa por donde vaya mi pluma, esta pluma que hoy esgrimo contra el papel como un arma para calmar el dolor, pluma que me recuerda el estiletazo en tu contra, sin saber por qué lo hice, me recuerda que en la balanza de mis pecados sos el más grande de todos, y el más pequeño... quisiera adivinar tus deseos, tus sueños, tus mínimos gestos, te sueño, y te imagino a mi lado, te sueño y te sigo mintiendo, sin conocerte te extraño, sin verte te tengo a mi lado, y espero me perdone Dios algún día... así que, mi amor, uno de tantos, a los que tanto mal les hice, quiero que sepas mi dolor, mi culpa, y quiero que sepas que mil veces soñé con volver el tiempo atrás y patear esa puerta, y golpear a quien te haría ese daño supremo, y tomar entre mis brazos a esas dos personas que eran una, y correr, correr, correr fuera del mundo si fuera posible, donde las habladurías, los compromisos, las críticas ladinas, los otros hijos, los otros amantes, lo material, el trabajo, la condición social, la plata, los autos, todo lo efímero para mí en este momento desapareciera, y sólo hubiéramos podido ser los tres solos en el universo todo, sin prejuicios, sin voces extrañas que digan lo que hacer, sin nada más que vos, tu madre y yo... perdón por la ignorancia, perdón por saber y no obrar, perdón por traicionar mis ideales, perdón por mutilarte, perdón por no pensar en vos, perdón por mi idiotez, por mi cobardía... perdón por hacer caso a esta sociedad absurda, perdón por este acto inhumano de matar a la propia entraña, perdón por no morir en tu lugar, perdón por no morir ahora y no acompañar a tu almita simple, inocente, dulce, amable, llena de justicia, de verdad... perdón por no conocer tu cuerpito flagelado, perdón por no sangrar tu sangre, perdón mil veces por no permitirte la vida, perdón por estar ciego, perdón por mi sordera conveniente, perdón por mi silencio cobarde, perdón por no pensar, o por pensar demasiado... si yo pudiera, ahora mismo, te entregaría mi corazón para que lata el tuyo, te entregaría mi cuerpo para salvar tu cuerpo, te entregaría mi voz para que grites tu dolor, te regalo mis manos, eso si te lo puedo dar, una, para escribas mi epitafio, y la otra para que me castigues a tu parecer, y te entrego mi alma para que la envíes al infierno, y nuevamente te pido perdón, por no poder, por no querer, por no hacer lo que mi corazón dictaba, y no la culpes a ella, sino a mí, porque yo consumo su culpa... perdón, hijo mío, de corazón, perdón por ser humano y no saber.

1 comentario:

Emanuel Ferreira dijo...

Gracias esto me sirbio de mucho gracias :)